Demóstenes, el gran orador

08.10.2018

Existen personas que disfrutan de la cualidad necesaria para enseñar a hablar a los demás. Disponen del carisma y la habilidad para hacernos mejorar en el ámbito de nuestra comunicación y hacer aflorar nuestros talentos naturales.

Aunque nuestra intención no sea dedicarnos al mundo de la política o a ofrecer conferencias en distintos lugares del mundo, a todos se nos presenta en alguna ocasión la oportunidad de hablar en público. Es entonces cuando hemos de desplegar todo nuestro carisma y potencial para emocionar, convencer y cautivar a nuestros interlocutores.

En este sentido, el ejemplo y tesón de Demóstenes, uno de los más grandes oradores de la historia, nos sirve como impulso para comenzar a abrirnos camino en el arte de comunicar.

Demóstenes, el famoso y relevante político ateniense, creció teniendo que enfrentarse a su tartamudez y al rechazo que ésta provocaba en muchos de sus contemporáneos, que aseguraban que jamás podría dedicarse al discurso y la oratoria. Pero Demóstenes perseguía su sueño y se empeñó a fondo en su objetivo.

Su autoestima y la confianza en sí mismo nunca se resintió. Para reforzar su voz, practicaba en la playa hablando con piedrecitas en la boca hasta que se le podía oír entre el ruido de las olas. También subía por colinas cargando peso en el pecho para aumentar su capacidad pulmonar. Su tenacidad hizo que pasara a la Historia como uno de los oradores más relevantes y como una destacada figura política.